Ayer, el aún Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, nos demostró una vez más el poder de su cargo. Llega se pega casi dos horas de cháchara insípida e insustancial, acompañada de un cansino tic de manita arriba manita abajo, termina su monologo y encima, sus correligionarios, le aplauden y casi sacan a hombros. Y digo que nos demostró el poder de su cargo porque como si no siendo el Presidente del Gobierno y “lider” de su formación le íbamos a tolerar tamaña colección de despropósito y sarta de fantasías. Aún estoy por saber si acaso algún amigote, como broma pesada, me colocó una cinta de cualquier otra intervención.
Para mi que este buen hombre, más que dar cuentas de la gestión de su gobierno en estos últimos meses, equivoco los papeles con algunos apuntes de su etapa como estudiante resultando una redacción ursulina ya leída durante las fiestas de la Inmaculada Concepción o Sta. Rita de Casia. “Pa llorá con lagrimas de arena”...
Lo único que pude vislumbrar entre tanto cabezazo y “alemanitas” es que estamos en año preelectoral con tanta oferta a los jóvenes...”que si ayudas para aprender idiomas”...”que si desgravar gastos por alquiler de la vivienda”... si se suman a las medidas adoptadas para acceder a la vivienda, la nueva ley de educación y “los cuentos de los mil y un mitin” ya celebrados por los pueblos de esta España, los ahora jóvenes se jubilarían sin rentabilizar tanta ayuda y subvención.
Y ni caso al octavo mandamiento ni miedo al castigo divino... Que cosas oiga...
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