ParidasMentales : ParidasMentales ParidasMentales

7.2.25

COMO SUPERAR LA MEMORIA

    Quizás eso del duelo, del dolor, de la pérdida no deje de ser un montón de excusas para justificar la rabia por enfrentarse a la muerte y desaparición de una persona, animal o cosa cercanas. Una manera de buscar una salida a eso que se siente, que parece que te ahoga, que arranca el aire de tu garganta y te deja sin aliento

    Quizás, a pesar de los muchos años con la Parca cruzándose, me haya reblandecido el miedo y, a estas alturas, no sea capaz de salir del ahogo, del dolor, del sentir tanto que me pierdo sintiendo, sin sentir mi propia vida y, en medio de estas elucubraciones propias de la misma desesperación, aún hoy, me atrevo a tragarme las lágrimas, a callarme el dolor, arrancarme el dolor y quedar con lo puesto. Puede que solo se trate de simular y seguir caminando, sin detenerse a mirar el camino olvidando que caminamos solos, inventando camaradas y creando historias de lo que nunca, jamas, podría olvidar aunque nunca sucediera

    Y así estoy y me encuentro, en medio de una nada mas de las que, seguro, pronto, relegaré a otra categoría aún no creada

    Pero, como se les echa de menos y como duele vuestra ausencia!


6.2.25

Músicas como vehículo

    Esta misma mañana, hace un na de nada de tiempo, de repente, sin saber de donde, he comenzado a oír, no muy lejana, una de las canciones que fueron, hace siglos, sintonía de mi propia historia

    El autor, el gran Francisco Cespedes que, como casi todo lo bueno, llegó, venció y desapareció dejándonos un reguero de sintonías, sentires y sentimientos que, en muchos casos, ni siquiera sabíamos eramos capaces de sentir y, que a estas alturas de esta mi propia historia, casi son mas sentidas en que aquellos otros días lejanos

    Días de dejadez, de tensión, de sentimientos encontrados y rabias, muchas, contenidas que aún hoy, no acaban de calmarse desde el interior de mi memoria. Menos mal que solo de tarde en tarde, de muy tarde en mucho tarde, son  capaces de aflorar, siempre gracias o por culpa de estos pinchazos al corazón de la mamo de un aroma, una voz, una frase, una sintonía, una canción. De un puñado de recuerdos a lomos de todos esos estímulos, que llegan exigiendo su espacio en, por lo general, el peor momento, en la peor de las circunstancias

    Dias tan lejanos como ese justo momento en el que descubres que siguen vivos y no tan ocultos. Dias en los que romper y romperse eran sinónimos y consecutivos. Dias de recuerdos ya olvidados pero con el resquemor de saberlos, saber que existieron, que fueron y estuvieron. Dias de felicidad ausente, de responsabilidades inventadas y muy pocos momentos, instantes de recreo, siempre con ella a mi lado o cerquita, "Mi María" que decía mi padre

    Gracias Don Francisco, aunque sea por permanecer y ayudarme a viajar a aquellos otros días, a pesar de todo.