Que cosas tiene la vida... O quizás la casualidad que mantiene mi amiga, de verdad amiga. Después de pasar unos días que prefiero no recordar, al final del túnel si existe la luz y, bueno, por ahora solo es una amistad pero, bueno, nunca se sabe y hemos congeniado partiendo de unos largos paseos junto al mar, compartiendo ideas, recuerdos, buenos momentos y no tan buenos, para al final acabar cada paseo con un simple “hasta mañana a la misma hora o no, que nunca se sabe”.
Y es cierto. Nunca se sabe que te puedes encontrar al doblar la esquina y, en mi caso, aunque la experiencia no me hace soltar del todo la desconfianza, la verdad es que no me importa perderme en su sonrisa, perderme en sus ojos o enredarme en su cabello mientras nuestros pasos nos llevan donde ni ella ni yo mismo, sabemos. Pero todo sea por seguir caminando y, bueno, ya se verá.
Que cosas y cuantas casualidades.
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