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9.2.12

Cuarteto con mas salero!

Es cosa de olvidar, aunque sea por unos momentos -sin temporizar el término- y poder reir con las cosas "de mi gente", de esas gentes de Cádiz que como ellos mismo dicen "han tenido la suerte de que la madre nos pariera en esta tierra... sin menospreciar otras tierras y solo lamentando que esas otras tierras estén "tan lejos" de la nuestra y de lo nuestro.

Después de todo, no todo el mundo puede ser de Cádiz! Queselevase!!

Aquí te dejo lo que salga, pero seguro que cuando menos, un enlace para que te rías gracias al genio de este cuarteto de "carnavaleros caditanos", con mas gracias que ángel y el punto justo de picardía.

14.12.11

...y no puedo parar!

Sin poder evitarlo, casi como una necesidad enfermiza, me he sentado frente al ordenador, sin demasiadas ganas confieso, rebuscando entre todos mis archivos guardados en esta memoria que tanto me está recordando tanto. Sin saber muy bien cual era mi necesidad, Que estaba buscando? Que me llevaba agitado, nervioso, casi histérico, a abrir una tras otras carpetas de las que ya no recordaba ni su ubicación... Hasta encontrarlo, hasta encontrarla... Aquí estaba!

Con su sonrisa, su ya mirada casi perdida hacia no sabíamos donde. Con "su permanente de peluquería", sus mejores galas y la mejor de sus expresiones a pesar de enfrentarse a lo incomodo de no saber posar, haciendo el esfuerzo por no mandarme a hacer puñ... Aquí estaba, junto a él, a mi padre, que parecía no poder dejar de mirarla, quizás intentando llegar hasta ella para traerla de vuelta a su lado.

Sabía que la tenía, pero no sabía donde, a pesar de llevarla en todo momento en mi mente, en mi recuerdo, a cada paso que sigo dando por este nuestro pueblo, nuestro Puerto, al que mil veces soñamos pasear juntos en estas mañanas de frío para buscar los churros de Lola, "...había que ver como gritaba aquella mujer -Lola, la churrera- mientras su marido intentaba desesperado salvar el puesto... Te acuerdas Juanito?" Me contaba mientras ella misma intentaba recordarlo esbozando una sonrisa por lograr tantos detalles, llegando seguro a sentir hasta el olor de aquel aceite mil veces refrito, frente a nuestro balcón de la casa de Los Leones, sobre "los Pepes".